Mostrando entradas con la etiqueta Concepción del Uruguay. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Concepción del Uruguay. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de febrero de 2010

Un Lugar en el Mundo

http://www.youtube.com/watch?v=CuJDPG9zR8M

Es el título de una película, es el tema de otra y una búsqueda de muchos.
Para algunos, los desapegados, los que tienen la suerte o la desgracia de no identificarse o de no echar raíces, el lugar en el mundo es cualquier sitio donde puedan satisfacer algunas de sus necesidades. Donde está el trabajo, donde los arroje la vida.
Para otros. Para los que hundimos la raíz en lo más profundo como el árbol que busca el agua lejos de las napas superficiales, hay un sitio que es distinto de los otros que es nuestro y al que a su vez pertenecemos.
Algunas veces ese es el lugar donde hemos nacido. Otras un lugar que por circunstancias de la vida elegimos para vivir. Es el lugar donde crecimos o donde encontramos el amor o donde fundamos una familia o donde están los amigos.
Podemos rodar por el mundo y sin embargo sabemos que queremos vivir y morir allí.
En tanto transcurren nuestros días ese lugar nos da alegrías y nos arranca los dolores  de aquello que se quiere. Cuando estamos lo criticamos y cuando nos vamos  lo buscamos en todos los rincones.
Yo encontré mi lugar en el mundo. Se llama Concepción del Uruguay. Es un pueblo pequeño de provincia que supo de glorias y de gestas heroicas y que hoy se hunde en la tristeza de no encontrar su rumbo.
Es mi lugar. En él construyo mi historia, sueño mis sueños y combato mis pesadillas.
Aquí supe de las dulzuras del amor y de las tardecitas que se van quebrando en los reflejos del río. De ese aroma a jazmines que me envuelve cada primavera. De las mañanas de guardapolvos blancos y los cafecitos de rabona en la Ris.
Este es mi lugar. Donde encontré a mis amigos y donde abro las puertas de mi casa para compartir la mesa, un mate, las charlas, y los proyectos.
Aquí  he reído y crecido.
Sé también que muchos otros sienten este lugar como su lugar en el mundo. Mis padres con más de cuarenta años de uruguayenses adoptivos. Amigos nuevos llegados de no tan lejos y amigos viejos que desandan el camino que los llevó lejos de casa.
Aquí hay un sauce volcado perezoso sobre el río donde el pájaro puede construir el nido.


Este post es nada más que un abrazo para aquellos que un día encontraron su lugar y se dieron cuenta porque de allí no se podían ir.
 http://www.youtube.com/watch?v=6JICiN-cx8A

miércoles, 10 de febrero de 2010

Uvas con sabor de Carnaval



Hace muchos años, treinta o tal vez más, el carnaval era un juego de vereda a vereda.
Era un tiempo en que los "grandes" jugaban batallas de agua a balde pelado y nadie se quejaba porque de camino al trabajo lo sorprendiera una guerra en la cuadra de los tales o los cuales en que se armaba la fiesta.
Se jugaba desde después de comer hasta entrada la tardecita. Después a bañarse porque marchábamos todos al corso que se hacía, como Dios manda, en la plaza adornada con luces de colores y grandes faroles chinos.
No había comparsas. En el desfile de carrozas destacaban las de Guinea que eran obras de arte. Las chicas más lindas de la ciudad se postulaban para reinas y las murgas barriales, que no eran murgas a la uruguaya, ponían el sonido monótono y pegadizo del parapám parapám.
Al corso íbamos todos. Los pobres, los ricos y la clase media. Desde el edificio del Centro Comercial arrojaban baldazos generosos para que el agua mojara a quien quiera que estuviera abajo y el placero tenía que quitar las manijitas de las canillas para que los chicos no inflaran globos en la plaza.
Después la fiesta se seguía en los bailes de División, de Rivadavia o Bajada Grande con orquesta en vivo, espuma y mascaritas gratis.
En mi cuadra jugábamos los Pérez, los Rodríguez, los Ferrari, los Jones, los Delerse, los Savio, los Ducret y los Richard. Muchos cargaban agua en la canilla del patio abierto de la Cata. Una especie de zona neutral en la guerra de mojar.
En ese patio había un parral.
Hace un par de días corte uvas en la casa de Cuqui. Mientras lavaba los racimos comía algunas y de pronto sentí en mi boca el sabor pícaro y alegre de aquellos carnavales de mi infancia.
Las uvas del parral de Cuqui tienen sabor de carnaval.


Un apunte más: El carnaval era feriado y su celebración no se salía del mes de febrero.